Y me habla con tanta naturalidad, que me dan ganas de estrangularla.
Hasta que no pueda respirar, y escuchar lentamente cómo me pide que la deje libre. Y yo no lo hago. Y tampoco lo haré
Sentir su arrepentimiento, que no me conmueve. Y tampoco lo hará.
Escuchar sus latidos, su corazón que parece anticiparme que pronto explotará.
Pero no me conmueve. Y tampoco lo hará.
Ver sus manos, y observar las maniobras que hacer para soltarse y no lo logra. Y no lo logrará. Esas manos de súplica que no me conmueven, y tampoco lo harán.
Y sorprenderme por el grito que lanza, que intenta regresarme a la realidad. Que no me regresa; pero pronto lo hará.
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1 comentario:
leí este post y el anterior... está paja lo que escribes...
saludos,
JP
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